El Reglamento de Envases y Residuos de Envases (PPWR) es el nuevo marco legal europeo sobre envases. Este reglamento tiene como objetivos principales:
- Establecer objetivos obligatorios para los envases reutilizables.
- Reducir el uso de envases de un solo uso.
- Mejorar la trazabilidad y transparencia de los envases.
- Asegurar que todos los envases en el mercado de la UE sean reciclables de manera económicamente viable en 2030.
El PPWR impacta directamente a los envases rellenables al promover su uso mediante objetivos de reutilización y la creación de [sistema de depósito, devolución y retorno (SDDR). Estos sistemas funcionan con un depósito económico: el consumidor paga una pequeña cantidad al comprar el envase y la recupera al devolverlo vacío en un punto autorizado.
La Ley 7/2022, de 8 de abril, de residuos y suelos contaminados para una economía circular, es la legislación española que incorpora los principios de la economía circular y establece medidas para la prevención y gestión de residuos, incluyendo los envases. Esta ley, junto con el Real Decreto 1055/2022, de 27 de diciembre, de envases y residuos de envases, regula el régimen aplicable a los envases y sus residuos, y establece la responsabilidad ampliada del productor (RAP).
¿Qué es la Responsabilidad Ampliada del Productor (RAP)?
La Responsabilidad Ampliada del Productor (RAP) es un principio clave del PPWR y de la legislación española en materia de residuos. La RAP establece que los productores asumen la responsabilidad financiera y organizativa de la gestión de los residuos derivados de sus productos, en aplicación del principio de "quien contamina paga". Esto abarca desde el diseño del envase hasta el final de su vida útil, incluyendo la recogida, el tratamiento y la valorización de los residuos.
Para cumplir con la RAP, los productores deben adherirse a un Sistema Colectivo de Responsabilidad Ampliada del Productor (SCRAP) o crear un Sistema Individual de Responsabilidad Ampliada del Productor (SIRAP).
¿Qué es un SCRAP y qué residuos gestiona?
Un Sistema Colectivo de Responsabilidad Ampliada del Productor (SCRAP) es una organización que gestiona de forma colectiva el cumplimiento de las obligaciones de la RAP por parte de varios productores. En España, existen varios SCRAP que gestionan diferentes tipos de residuos de envases:
- ECOEMBES (Ecoembalajes España) es el principal SCRAP de envases domésticos y, desde 2024, también gestiona envases comerciales e industriales.
- GENCI (Gestión de Envases Comerciales e Industriales) es un SCRAP de referencia multisectorial para envases comerciales e industriales.
- IMPLICA es un SCRAP para envases industriales y comerciales.
- Procircular es un SCRAP de envases multimaterial que gestiona envases domésticos, comerciales e industriales.
- Ecovidrio es el SCRAP encargado de la gestión de envases de vidrio.
Los SCRAP se financian mediante las aportaciones de las empresas adheridas y están obligados a rendir cuentas ante las autoridades competentes y operar de manera eficiente. Es importante destacar que los productores de envases comerciales e industriales de un solo uso solo podrán formar parte de un SCRAP por cada tipo de material que pongan en el mercado.
¿Qué es un SIRAP?
Un Sistema Individual de Responsabilidad Ampliada del Productor (SIRAP) es un mecanismo mediante el cual un productor organiza y financia, de forma individual, la gestión ambiental de los productos que pone en el mercado una vez que estos alcanzan el final de su vida útil. El SIRAP otorga a las empresas mayor autonomía, trazabilidad y capacidad de innovación, aunque requiere un mayor nivel de compromiso, recursos y seguimiento técnico para asegurar el cumplimiento de los objetivos legales y ambientales. Para constituir un SIRAP, el productor debe presentar una comunicación a la comunidad autónoma donde radique su sede social, acompañada de una garantía financiera. La autoridad autonómica competente inscribirá de oficio esta comunicación en el Registro de Producción y Gestión de Residuos.
Los criterios para evaluar y aprobar un SIRAP incluyen:
- La eficacia del sistema para alcanzar los objetivos de reciclaje y valorización establecidos en la normativa.
- La sostenibilidad económica y ambiental del sistema.
- La transparencia y trazabilidad de la gestión de los residuos.
- La existencia de acuerdos con gestores autorizados para asegurar el tratamiento adecuado de los residuos.
- La información proporcionada a los consumidores sobre la correcta gestión de los envases.